Frase de la Semana

La luz de nuestro rostro es simplemente el reflejo de lo que está en nuestro interior...

miércoles, 9 de febrero de 2011

Inolvidable


Sí, inolvidable fue la palabra que marcó mi día...

Hoy es miércoles, y cómo ya sabemos esta es la reunión de los hijos de Dios, pero hoy no fue un miércoles como otros, obviamente todos son especiales, y claro está que ya que hoy participamos de la Santa Cena aún más lo fue, pero realmente jamás olvidaré este día.

Antes de llegar a la iglesia hice una oración a Dios y le dije: Señor, que en el día de hoy haya Salvación, que Tu Santo Espíritu sea derramado sobre cada uno de nosotros y que para todos los que allí estemos sea una reunión INOLVIDABLE. Sí, esta fue mi oración, y definitivamente marcó mi día; siempre le he pedido a Dios que las reuniones sean especiales, diferentes, y obviamente dirigidas por Él, pero la palabra utilizada correctamente para hoy fue ésta, y así mismo aconteció.

Mientras participábamos de la Santa Cena, el pastor mandó a quienes estábamos trabajando en la reunión a subir al altar y tomar el Cuerpo y la Sangre de Nuestro Señor Jesucristo en el lugar más sagrado, y mucho mejor  aún, dentro del Santuario... ¡Oh! ¡Que gran bendición!, fue magnifico renovar mi matrimonio con Dios, pero lo mejor de todo es que no sólo fue así para mí, sino que tengo la certeza que también lo fue para el pueblo, los pastores y todos los demás colaboradores, y luego, al terminar la reunión, bajamos del altar y nos dimos un fuerte abrazo diciéndonos: Dios te ama y yo también te amo.

¡Hermoso! Todos en una misma fe, en un mismo espíritu, con una nueva alianza y con un mismo objetivo: La Salvación.

Definitivamente, Dios cumple todas nuestras peticiones cuando estas van ligadas a Su voluntad con el fin de glorificarle.

Dios te bendiga extraordinariamente...

lunes, 28 de junio de 2010

Orden, orden y más orden


Comenzó una nueva etapa de mi vida, la universidad. Durante muchos meses esperé ansiosa ese momento, pero al fin ya había llegado.

Al principio todo estuvo bien, pero con el pasar de las semanas empecé a notar que algo estaba pasando, no tenía tiempo para nada, todo estaba fuera de lugar; tenía que cumplir con mis responsabilidades en casa, en la iglesia y en la universidad, sabía que era necesario organizarme, pero ¿cómo? ¡Nunca lo había hecho antes!, el colegio nunca me había exigido tanto tiempo, que me impidiera cumplir con las otras cosas, pero obviamente esta nueva etapa era totalmente diferente, y tenía que hacer algo al respecto.

He decidido llevar un cuaderno de notas, en el que escribo allí las cosas que tengo planeadas hacer para cada día, resulta un poco difícil al principio, pero todo es cuestión de costumbre, y sé que valdrá la pena pues mi vida necesita orden, y obviamente donde hay orden está Dios, y yo quiero a Dios en mi vida.

Si te animas también, busca tu cuaderno y comienza a poner orden..!

En la fe.
Dios te bendiga.

jueves, 7 de enero de 2010

Vivir nuestra propia fe (2da Parte)


Bien, ya hice todas las cosas que debía para ser bendecida y ahora ¿por qué no encuentro la respuesta?. Era todo lo que pasaba por mi mente; hasta que en medio de una tribulación que tuve que enfrentar sentí la inmensa necesidad de agradecer a Dios por aquello que había recibido, lo único que pude hablar con Dios en ese momento fue eso, no pedí, no clamé, no lloré, ni siquiera gemí, a pesar de que en mi garganta estaba un nudo, solo agradecía a Dios por las bendiciones que el me había dado.

Y sabes que fue lo más maravilloso de todo; todavía no había recibido nada de lo que estaba agradeciendo.

Parece ilógico para quién no vive su fe, pero para quién sabe de lo que Dios es capaz es algo natural, y sí, tal cual como lo piensas, horas mas tarde recibí mucho más de lo que había agradecido.

Lo que Dios necesitaba ver en mí para bendecirme era algo distinto a lo que ya había hecho, algo que manifestara mi fe y me hiciera diferente, pues ya había orado, ayunado, y todo lo antes mencionado en la publicación anterior, lo único que necesitaba era vivir mi propia fe.

¿Y tú? ¿Seguirás dependiendo de los demás para alcanzar lo que esperas, u obligarás a Dios bendecirte por causa de tu fe?

Recuerda que es necesario hacer todo lo demás, pero sin dejar de VIVIR TÚ FE..

P.D.: Seguro te preguntaste al ver la imágen que tenía que ver con el texto, pero ya lo sabes.

Dios te bendiga en gran manera!!!