Bien, ya hice todas las cosas que debía para ser bendecida y ahora ¿por qué no encuentro la respuesta?. Era todo lo que pasaba por mi mente; hasta que en medio de una tribulación que tuve que enfrentar sentí la inmensa necesidad de agradecer a Dios por aquello que había recibido, lo único que pude hablar con Dios en ese momento fue eso, no pedí, no clamé, no lloré, ni siquiera gemí, a pesar de que en mi garganta estaba un nudo, solo agradecía a Dios por las bendiciones que el me había dado.
Y sabes que fue lo más maravilloso de todo; todavía no había recibido nada de lo que estaba agradeciendo.
Parece ilógico para quién no vive su fe, pero para quién sabe de lo que Dios es capaz es algo natural, y sí, tal cual como lo piensas, horas mas tarde recibí mucho más de lo que había agradecido.
Lo que Dios necesitaba ver en mí para bendecirme era algo distinto a lo que ya había hecho, algo que manifestara mi fe y me hiciera diferente, pues ya había orado, ayunado, y todo lo antes mencionado en la publicación anterior, lo único que necesitaba era vivir mi propia fe.
¿Y tú? ¿Seguirás dependiendo de los demás para alcanzar lo que esperas, u obligarás a Dios bendecirte por causa de tu fe?
Recuerda que es necesario hacer todo lo demás, pero sin dejar de VIVIR TÚ FE..
P.D.: Seguro te preguntaste al ver la imágen que tenía que ver con el texto, pero ya lo sabes.
Dios te bendiga en gran manera!!!
No hay comentarios:
Publicar un comentario